Procesando...


Iverna Codina explora la otra cara del desierto en Mendoza: la montaña, con sus personajes arquetípicos: arrieros, mineros, gendarmes, puesteros, contrabandistas, mujeres con cadencias de volcán o de piedra. Y se apropia de sus historias y de su lenguaje, limado hasta la redondez. Los guarece primero en altos socavones, y luego los deja venir hacia nosotros, lo mismo que si fueran otras voces del agua. "El puesto de los perros negros" y "El ánima del socavón" , de su libro de cuentos "La Enlutada", son muestra de ese trayecto por el cual, los hombres y hechos de una "cercanía", se instalan en una literatura sin fronteras y tal vez, sin tiempo.